domingo, 29 de octubre de 2017

¿Por qué soñamos pesadillas? Aquí la respuesta

Un estudio realizado en la Universidad de Pittsburgh indicó que el 29% de las personas adultas suelen tener al menos una pesadilla al mes, mientras que entre un 2 y un 6% tienen una pesadilla a la semana. Es curioso, pero las personas mayores suelen tener menos pesadillas, casi la mitad que los adultos más jóvenes.
7 causas de las pesadillas 
Generalmente las pesadillas ocurren cuando dormimos más profundamente, durante la fase REM. En esta fase los ojos se mueven rápidamente pero nuestro cuerpo está paralizado ya que el cerebro desconecta las zonas motoras, para evitar que podamos movernos y hacernos daño durante uno de esos sueños. Sin embargo, ¿qué causa las pesadillas?
1. Demasiado estrés.
El estrés es uno de los principales desencadenantes de las pesadillas. Las tensiones acumuladas a lo largo del día pueden tener repercusiones sobre los sueños ya que la actividad onírica a menudo es una expresión de nuestros temores y preocupaciones cotidianas. De hecho, un estudio llevado a cabo en la Universidad de Heidelberg en 840 atletas de alto rendimiento, desveló que el 15% de ellos solían tener pesadillas antes de la competición. Por tanto, si estás muy estresado, es probable que esas tensiones se manifiesten durante el sueño.
2. Exponerse a una situación impactante antes de acostarse.
La última cosa que haces antes de dormir influye enormemente en tus sueños. Por tanto, si ves una película de terror, estás leyendo un libro espeluznante o has recibido una noticia impactante, es probable que esas últimas experiencias se reflejen en tus sueños. Incluso las escenas o las noticias violentas que ves en el televisor pueden reflejarse en tus sueños, aunque al estar despierto pienses que no te han impactado. Por consiguiente, si quieres dormir apaciblemente, debes cerciorarte de que nada perturbe las últimas horas antes de irte a la cama.
3. Dormir poco.
Se ha apreciado que largos periodos de deprivación del sueño provocan un incremento de las pesadillas. Cuando no dormimos lo suficiente nuestro cerebro entra en un estado de excitación que dificulta conciliar un sueño reparador. Esa es la razón por la que las pesadillas son más vívidas cuando llevas varios días durmiendo poco. De hecho, también son más comunes en las personas que padecen dolor crónico y tienen problemas para dormir.
4. Experiencias vitales negativas.
Los sueños incorporan muchos detalles de nuestra vida cotidiana, aunque normalmente de forma abstracta. Por eso, lo más común es que las pesadillas giren sobre las experiencias que hemos tenido a lo largo del día. De hecho, un estudio llevado a cabo en la Universidad de Harvard que analizó los sueños y pesadillas de 20 personas, concluyó que lo más usual es que aparezcan contenidos de los últimos dos o siete días. Aunque en algunos casos la causa de la pesadilla es más antigua y se remonta a experiencias autobiográficas, sobre todo si estas han sido impactantes y no las hemos superado por completo.
5. Características de personalidad.
Ciertos rasgos personológicos pueden hacer que seamos más propensos a tener pesadillas. Un estudio realizado en la década de 1980 descubrió que las personas que tenían pesadillas con frecuencia también compartían tres rasgos: la desconfianza, la alienación y el distanciamiento emocional. Otro estudio realizado en The Graduate Theological Union reveló que las personas que tienen una tendencia política más conservadora también reportan más pesadillas.
6. Enfermedades y fármacos.
A veces la causa de las pesadillas se encuentra en una enfermedad. Los estudios han descubierto que quienes padecen de epilepsia, apnea del sueño o síndrome de las piernas inquietas son más propensos a tener pesadillas ya que tienen un patrón de sueño más irregular. Los malos sueños también son comunes en las personas que padecen depresión, fobias y estrés post-traumático. Además, se conoce que algunos medicamentos pueden aumentar las probabilidades de tener pesadillas, sobre todo los que alteran los niveles de neurotransmisores en el cerebro, como los antidepresivos, los antiparkinsonianos, los barbitúricos y las benzodiacepinas.
7. Comer demasiado.
Comer demasiado antes de irse a la cama es una de las causas de las pesadillas pues implica que no habrás hecho la digestión adecuadamente, por lo que tu metabolismo estará más activo, aumentará la temperatura corporal y, como resultado, se estimula la actividad cerebral. De esta manera, es probable que no puedas dormir bien y que tengas pesadillas.
¿Y si las pesadillas fueran vías para resolver nuestros problemas? 
La buena noticia es que no todos los males vienen para hacer daño. De hecho, una de las teorías que intenta explicar el origen y significado de las pesadillas cree que se deben a que en ese momento estamos pensando en algún asunto complicado y nuestra mente intenta lidiar con ello. Durante el día, cuando pensamos en algo que nos estresa o asusta, simplemente apartamos esa idea de nuestra mente enfrascándonos en otra actividad, pero cuando estamos dormidos, nuestra mente divaga sin rumbo y no podemos recurrir a las distracciones. Entonces aparecen las pesadillas.
Según esta teoría, en muchos casos las pesadillas se encargan de reproducir escenarios difíciles para ayudarnos a buscar soluciones que puedan servirnos durante el día o simplemente para incitarnos a reaccionar ante la adversidad. De esta forma, aunque nos asusten, no serían tan “malas”.

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